Los productos de la gama Actemia® utilizan una tecnología natural basada en la acción de los microorganismos para degradar la materia orgánica: esta acción se denomina biodegradación.
El trabajo de investigación desarrollado en nuestros laboratorios desde hace más de 20 años permite aprovechar este fenómeno mediante la formulación de productos a partir de microorganismos no patógenos, sin modificaciones genéticas y muy eficaces, según el siguiente procedimiento:
![]() |
Se extraen microorganismos de la naturaleza y se seleccionan ciertas cepas, en función de su capacidad para degradar una materia determinada. |
| Las capacidades de degradación de las cepas seleccionadas aumentan de generación en generación a medida que se produce el crecimiento bacteriano. Para ello, las situamos en presencia de una cantidad cada vez mayor de materia para degradar: se trata del fenómeno de presión de selección de los microorganismos. |
|
![]() |
La asociación de diferentes cepas permite obtener combinaciones eficaces y específicas para la aplicación deseada. Sin embargo, las cepas siguen conservando su capacidad natural para degradar otros tipos de materia orgánica. |
Los microorganismos Actemia® no sufren en ningún caso modificaciones genéticas, y son exclusivamente de clase 1.
Normalmente, la materia orgánica se compone de residuos de grasas, papel higiénico, materias fecales…
Se trata de la materia biodegradable.
La biodegradación es el proceso de descomposición de materias orgánicas por los microorganismos (bacterias, hongos, algas) en el agua y en el dióxido de carbono.
Existen numerosas especies de microorganismos.
Una cepa de microorganismos corresponde a una sub-especie determinada.
Como las materias orgánicas acumuladas a menudo son de varios tipos (ejemplo en los separadores de grasas: aceites, grasas, residuos alimenticios…), los productos Actemia® siempre contienen una combinación de varias cepas de microorganismos.
Los microorganismos o bacterias se reproducen mediante división celular, es decir, una célula madre se transforma en dos células hijas con una frecuencia de alrededor de cada 20 minutos en condiciones óptimas de temperatura y presión.
La presión de selección permite desarrollar las capacidades naturales de los microorganismos para degradar un compuesto concreto. De esta forma, los microorganismos no sufren modificaciones genéticas sino que se entrenan con el fin de alcanzar el máximo rendimiento y eficacia en su acción de degradación.
Los agentes biológicos se clasifican en 4 grupos en función del riesgo de infección que representan (de 1 a 4).
Todos nuestros productos contienen únicamente microorganismos de clase 1 "que resulte poco probable que causen enfermedad en el hombre" (Directiva del Consejo 2000/54/CE).
También se dice que los microorganismos no son patógenos.